jueves, 20 de noviembre de 2014

** No soy la Enfermedad... Soy el SINTOMA.







Hola, tengo muchos nombres: 
... dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal,diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue...
Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.
Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.
A ver, dime algo..
... ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de "paz" impreso en la espalda? 
¿No verdad?.
Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser "sutil" y "suavecito" cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.
Sólo te escucho decirme: "Cállate", "vete", "te odio", "maldita la hora en que apareciste", y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. 
Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.
-
¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma "mágica" yo me vaya de tu cuerpo.
Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.
Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme...
¿Vas comprendiendo??
-
Para ti, yo el síntoma, soy "La Enfermedad".

Qué cosa más absurda. 
No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

-
Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.
¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad, "eres tú", "es tu estilo de vida", "son tus emociones contenidas", eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. 
Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.
-
Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un "golpazo a tu inteligencia". Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.
Cuando yo, "el síntoma", aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: 
.."por qué apareció este síntoma en mi vida", "qué querrá decirme"?.¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?,
Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.
Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como "analizador" de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.
-
Por favor, déjame sin trabajo. 
¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?
Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita.
Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

-
Estoy harto de que digas:
"Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético".
"Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar".
"Siempre yo con mi migrañas".

Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. 
Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: "Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!".
Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!


Atte,
El síntoma.

De Seferino Alvarez Ramos







miércoles, 19 de noviembre de 2014

**Nosotros volábamos libres por el espacio....



¿Cómo te va, amiga mía? 
¿Te acuerdas de aquel tiempo bueno? 

Nosotros volábamos libres por el espacio, riendo y trabajando juntos.
Una vez, me dijiste emocionada: 
“¡Somos pájaros espirituales en el Cielo de Dios!”

Sabes, esto nunca lo he olvidado. 
El tiempo ha pasado y tú has entrado en la carne nuevamente. 
Tu renacimiento era necesario, pero me ha privado de tu alegre compañía en 
los vuelos extra-físicos.
Estás en apariencia nueva para una vida, pero aún eres mi compañera de jornada.
Cierta vez, durante tu infancia, tú me has visto por un instante y has dicho a 
tu madre que habías visto a un ángel flotando en la cocina. Hay chica...., me 
dio un ataque de risa. Menos mal que no has visto esa parte.

Nos encontramos bastante cuando tú duermes en el cuerpo y despiertas proyectada en lo extra-físico.
Pero tú no te acuerdas cuando vuelves y además te parece que ha sido un sueño.
Pues sí, ya estoy acostumbrado a eso. 
Tú no te acuerdas de mí, pero yo sí me acuerdo de ti, y por eso vengo a visitarte.
Continúo volando con otros, pero te echo de menos, amiga mía. 
Sé que tú estás bien y riendo mucho en el mundo en este momento; con todo, es una pena que las personas no valoren tanto esas risas, ¿no es cierto?
Ya te ayudé invisiblemente varias veces. 
Naturalmente no me has visto, pero yo estaba muy cerquita, deseando que siempre te sucediese lo mejor.
Cada vez que te he visto enfadada o desanimada por la maldad de las personas, no reconocí a mi dulce compañera de risas. 
¿No has sido tú la que una vez me dijo que el tiempo lo arregla todo?
¡Muy bien, ahora me toca a mí decirte eso!
Ahí, dentro de la “jaula de carne” es complicado ¿no?

Mira, apaga la luz del cuarto y por la ventana contempla la luna, qué maravillosa está. 
¿No quieres salir del cuerpo y dar un vuelo a través de la noche 
con tu viejo amigo?

El procedimiento es bastante sencillo: basta que te acuestes en decúbito dorsal, bien despojada, escuchando una música suave* y relajante. 
Dirige la atención a los chakras de las partes laterales de los brazos (en la parte lateral superior, justamente debajo de la marca de la vacuna)** y posiciónate mentalmente allí. Imagina que relajas esos dos puntos.
Permanece así durante algunos minutos y obsérvate internamente. 
Percibirás algunas sensaciones energéticas, pero mantente concentrada en los dos puntos.
Tal vez sientas algunas descargas energéticas fluyendo desde la nuca a los brazos o bajando por la espalda o columna. 
Quédate tranquila, pues forman parte de la aceleración y dilatación energética que soltará tu cuerpo sutil.
Haz esa relajación como quien se ríe por dentro de tí misma.
¡Venga! Vamos a volar y a reír, amiga mía
. La luna está linda y el Cielo nos llama…


¡Paz y Luz!