
Cuando escuchamos a alguien nos parece comprender su exposición.
Pero cuando nos alejamos de dicha persona, no entendemos ni recordamos casi nada; aunque tratemos de aplicar, todo lo que nos dijo.
Por lo que debemos aprender a escucharnos a nosotros mismos y no a quien habla. Dado que si solo oímos a dicha persona, ella se convertirá en nuestro líder y método para comprender.
Lo que se transformaría en un horror ya que así convertimos a tal persona en un jerarca o autoridad.
Y si miramos el cuadro que diagrama quien habla, a la larga, sería coomo ver nuestro propio cuadro, no el del expositor.
Al hacer esto, de hecho no estamos oyéndonos. Entonces puede que nos digamos: "Me veo tal cual como soy y no quiero hacer nada al respecto". Y ahí termina todo.
Pero si mos decimos: "Me veo tal como soy y debo hacer un cambio". Entonces comenzamos a elaborar nuestra propia comprensión; lo cual es totalmente distinto, aplicar lo que dice el exponente.
Pero si, en cambio, mientras alguien nos está hablando y no lo "calificamos", nos "escuchamos" a nosotros mismos. Y gracias a tal entender, hay claridad y sensibilidad.
Pues tal manera de escuchar, hace que nuestra mente se sane, fortalezca y se torne despierta e intensa; ya que no obedece ni se resiste a lo que nos dicen o a lo que nos decimos cuando calificamos.
Por otra parte actuar sin calificar, puede dar origen a una nueva generación y a un renovado mundo, con más "comprensión y amor".
16/03/09
No hay comentarios:
Publicar un comentario