sábado, 9 de febrero de 2013

**Estados de Conciencia de 3ª y 4ª Dimensión (1)



Se trata de los diferentes estados de conciencia en los que podemos "ubicarnos" en nuestra actitud cotidiana y de cara a cuantos acontecimientos se nos van presentando:

Estado de Conciencia de 3ª Dimensión


En el estado de Conciencia de Tercera Dimensión abordamos las situaciones y los acontecimientos de una manera "lineal" y circunscritos en el "tiempo" pasado…futuro. En ella concebimos que el "hoy" es la consecuencia del "ayer" y que lo debemos enfocar hacia un "mañana"; pero más esencialmente es el que "el presente hay que concebirlo desde las consideraciones o patrones que hasta hoy hemos ido concibiendo de sus contenidos".


Con este proceder,  "lo que ayer ya fue" es lo que sostiene la realidad de lo que hoy se nos presenta. Por tanto, necesitamos contar con aquello que nos fue generando las circunstancias que hoy suceden ante nosotros. En todo esto la Memoria juega un papel esencial. "Gracias" a ella podemos retroceder en el tiempo y traer a nuestra conciencia presente lo que complemente a éste con aquello que deseamos aliente a nuestro estado emocional del hoy. Esa Memoria puede ser del mero nivel mental o bien a través de personas, documentos, titulaciones, libros, objetos, circunstancias,…


En esta dimensión dispersamos nuestra energía vital entre infinidad de factores que nada tienen que ver con lo que la Vida nos presenta en cada instante para que la abordemos con lo que internamente hemos ido construyendo de valores humanos, es decir, con "nuestra realidad personal de hoy". La improvisación o espontaneidad, en esa tercera dimensión queda condicionada por el apego al recuerdo de criterios e inercias anteriores que afloran con toda soltura desde los niveles del subconsciente, con lo cual nuestra capacidad creativa o innovadora se ve ante gran dificultad.

Nuestras intervenciones estarán presididas por el hábito adquirido para afrontarlas, basado en lo que nos posibilitaba "resolver". Mas "esa parte de nosotros" (el ego que se define con tal especialidad y al cual seguimos reforzando) condicionará la posible intervención de "las nuevas opciones de ego alternativo" que tratamos de cultivar para el nuevo estado de conciencia acercado a la cuarta dimensión.


Basados en la plataforma de "lo que fue" y de "lo que en alguna ocasión nos sirvió para "resolver", las respuestas y logros seguirán presentándose de la misma forma, con los mismos resultados, generando una espiral repetitiva de acontecimientos y situaciones. El momento presente no será más que la evocación de la diversidad de aconteceres pasados, proyectados en la ilusión de que constituyan un futuro.

Esta plataforma de "lo que fue" se ve reforzada por el "miedo" que genera la incertidumbre de nuestra supervivencia, que a su vez se apoya en esa secuencia lineal del tiempo que perciben nuestros sensores físicos, donde todo aparece con un principio y un final, con un aparecer y un desaparecer. Percibimos todo desde la dualidad a la que nos somete el espacio-tiempo, necesario para el desarrollo "inicial" de nuestras conciencias. Desde tal dualidad y basándonos en lo que para cada uno de nosotros fueron los aconteceres de la vida, desarrollamos los conceptos del bien y del mal, de la vida y de la muerte, de lo correcto y lo incorrecto,… sin darle importancia a que todo lo hacemos desde una opción de subjetividad basada en circunstancias y enfoques muy específicos en el tiempo y el espacio, diferentes en alguna característica con las que hoy se presentan.


Se suele culpar esta opción de conciencia a un predominio de uso del hemisferio cerebral racional (el izquierdo) por cuanto en él se desarrolla la mente analítica, pero son nuestras inercias y apegos emocionales, surgidos del hemisferio derecho, los que mantienen la fuerza de incidencia de la plataforma de miedos sobre la que seguimos basando nuestro comportamiento, necesitado de las inercias y presupuestos del ayer.

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