sábado, 9 de febrero de 2013

**Estados de Conciencia de 3ª y 4ª Dimensión (2)

Estado de Conciencia de 4ª Dimensión.

 


El estado de Conciencia de Cuarta Dimensión se caracteriza por ser capaces de trascender la linealidad "pasado…futuro", enfocados ya a la contemplación del momento presente como realidad única a considerar. Realidad que toma sentido por sí misma, sin verse condicionada por "lo que fue", por "lo que pudiera haber sido" o por "lo que podrá ser".


Cuanto ocurre en nuestra vida cobra sentido en las circunstancias específicas que acompañan al momento presente. La dualidad bueno/malo se transforma en un campo de posibilidades abierto a la capacidad creativa de cada cual. Todo es novedad, todo lo contemplamos como nuevo contingente de vida, desde un  nuevo amanecer, abiertos a descubrir lo que hasta este instante no percibíamos de nuestra circunstancia. Nuestra "apertura perceptiva" abre un nuevo mundo de posibilidades.


Los hemisferios cerebrales ya no trabajan independientemente, sino aunados en una dinámica al modo de la emisión en estéreo, donde las afectaciones emocionales son reconsideradas desde la comprensión de una realidad más global, y los pre-juicios inerciales son trascendidos por el conocimiento de sutilezas vivenciales del Ser que Somos, enmarcadas en la intemporalidad.


Los sentidos se centran en percibir cuanto viene a ofrecernos el instante presente, no ya para ser enfocado hacia un futuro, sino para ser vivenciado a fin de enriquecernos con su contenido. Sus diversas opciones se despliegan en función de la apertura que vayamos desarrollando hacia esos posibles contenidos, en lo cual va a jugar importante papel la desprogramación mental y el desapego emocional que hayamos alcanzado a experimentar.


Desde este estado de conciencia, todo es una nueva plataforma para nuestra creatividad, desde la cual construir el mundo de sensaciones y aconteceres que nos alimente de felicidad.

Nada está en nuestro interior, nada es inherente a cada uno de nosotros. Todo está en el campo de la colectividad, en la atmósfera psíquica terrestre desde la cual y en base a la especialización que cada cual va cultivando, canalizamos hacia nuestra experiencia personal aquello que deseamos ir dando vida, en lo cual y al mismo tiempo lo vamos trascendiendo hacia mayores sutilezas.


Sin los patrones del miedo ni de los pre-juicios, sólo necesitamos de los nuevos modos de volcarnos a la experiencia del presente. Y al potenciar nuestra atención al presente, éste cobra más eficacia para el resultado final de nuestras materializaciones, sin tantas dilaciones como cuando nos volcábamos a la consideración de un tiempo más… largo, donde la energía de nuestra conciencia se repartía por la extensa linealidad entre pasado y futuro.


El fluido a través del cual discurre la Conciencia es el aire que respiramos. Para poder captar todo el contenido de una situación, de un instante concreto, es preciso situarnos en una respiración nasal profunda y serena. Con ella los niveles de conciencia se abren y agudizan. Las células olfatorias de cada orificio nasal  activan con la respiración el hemisferio cerebral de su mismo lado; ambos son pues imprescindibles. Las situaciones tienen su propia energía que las define, situarnos en la conciencia de que "respiramos de esas energías", amplía el caudal de interacción entre nosotros y la situación, por lo que las posibilidades de percibir de ellas nuevos contenidos aumentan.


Para desarrollar las posibilidades de intervención conjunta de los dos hemisferios cerebrales, es necesario la ejercitación de la "dinámica corporal" donde intervengan de forma combinada las estructuras musculares de las extremidades de ambos lados del cuerpo, a fin de generar los canales blancos neuronales de interacción cerebral. E igualmente las estructuras musculares "internas" (pecho) y "externas" (espalda) del tórax, con el fin de saber trascender la tendencia a la memorización a la que nos someten las internas.



Cuando se hace referencia a la Quinta Dimensión, se concreta el que "todo ocurre en un mismo instante, y allá y cuando te enfocas hacia algo". También se dice que no creamos con las formas, sino con patrones de luz, y donde la mente racional juega simplemente un papel para el bienestar del cuerpo.
Dado que este estado de conciencia sería fruto de un avance considerable sobre el de cuarta dimensión, dejemos aquí sus consideraciones para poder abordarlas, si surge la motivación, en otro tiempo presente diferente al que en este momento es.

**Estados de Conciencia de 3ª y 4ª Dimensión (1)



Se trata de los diferentes estados de conciencia en los que podemos "ubicarnos" en nuestra actitud cotidiana y de cara a cuantos acontecimientos se nos van presentando:

Estado de Conciencia de 3ª Dimensión


En el estado de Conciencia de Tercera Dimensión abordamos las situaciones y los acontecimientos de una manera "lineal" y circunscritos en el "tiempo" pasado…futuro. En ella concebimos que el "hoy" es la consecuencia del "ayer" y que lo debemos enfocar hacia un "mañana"; pero más esencialmente es el que "el presente hay que concebirlo desde las consideraciones o patrones que hasta hoy hemos ido concibiendo de sus contenidos".


Con este proceder,  "lo que ayer ya fue" es lo que sostiene la realidad de lo que hoy se nos presenta. Por tanto, necesitamos contar con aquello que nos fue generando las circunstancias que hoy suceden ante nosotros. En todo esto la Memoria juega un papel esencial. "Gracias" a ella podemos retroceder en el tiempo y traer a nuestra conciencia presente lo que complemente a éste con aquello que deseamos aliente a nuestro estado emocional del hoy. Esa Memoria puede ser del mero nivel mental o bien a través de personas, documentos, titulaciones, libros, objetos, circunstancias,…


En esta dimensión dispersamos nuestra energía vital entre infinidad de factores que nada tienen que ver con lo que la Vida nos presenta en cada instante para que la abordemos con lo que internamente hemos ido construyendo de valores humanos, es decir, con "nuestra realidad personal de hoy". La improvisación o espontaneidad, en esa tercera dimensión queda condicionada por el apego al recuerdo de criterios e inercias anteriores que afloran con toda soltura desde los niveles del subconsciente, con lo cual nuestra capacidad creativa o innovadora se ve ante gran dificultad.

Nuestras intervenciones estarán presididas por el hábito adquirido para afrontarlas, basado en lo que nos posibilitaba "resolver". Mas "esa parte de nosotros" (el ego que se define con tal especialidad y al cual seguimos reforzando) condicionará la posible intervención de "las nuevas opciones de ego alternativo" que tratamos de cultivar para el nuevo estado de conciencia acercado a la cuarta dimensión.


Basados en la plataforma de "lo que fue" y de "lo que en alguna ocasión nos sirvió para "resolver", las respuestas y logros seguirán presentándose de la misma forma, con los mismos resultados, generando una espiral repetitiva de acontecimientos y situaciones. El momento presente no será más que la evocación de la diversidad de aconteceres pasados, proyectados en la ilusión de que constituyan un futuro.

Esta plataforma de "lo que fue" se ve reforzada por el "miedo" que genera la incertidumbre de nuestra supervivencia, que a su vez se apoya en esa secuencia lineal del tiempo que perciben nuestros sensores físicos, donde todo aparece con un principio y un final, con un aparecer y un desaparecer. Percibimos todo desde la dualidad a la que nos somete el espacio-tiempo, necesario para el desarrollo "inicial" de nuestras conciencias. Desde tal dualidad y basándonos en lo que para cada uno de nosotros fueron los aconteceres de la vida, desarrollamos los conceptos del bien y del mal, de la vida y de la muerte, de lo correcto y lo incorrecto,… sin darle importancia a que todo lo hacemos desde una opción de subjetividad basada en circunstancias y enfoques muy específicos en el tiempo y el espacio, diferentes en alguna característica con las que hoy se presentan.


Se suele culpar esta opción de conciencia a un predominio de uso del hemisferio cerebral racional (el izquierdo) por cuanto en él se desarrolla la mente analítica, pero son nuestras inercias y apegos emocionales, surgidos del hemisferio derecho, los que mantienen la fuerza de incidencia de la plataforma de miedos sobre la que seguimos basando nuestro comportamiento, necesitado de las inercias y presupuestos del ayer.

**... Morir es tan normal como nacer.



... Morir es tan normal como nacer

Y sin embargo la muerte ha sido desterrada de nuestra sociedad. La gente muere cada vez más en hospitales y residencias, aunque exista una creciente preferencia por morir en casa o en un hospice (centro de cuidados paliativos para enfermos terminales).
¿Qué es la muerte?    ¿Qué es la vida? 
Y. . .   ¿qué ocurre cuando estoy muerto? 
¿Por qué la mayor parte de la gente teme a la muerte? 

Sin duda, la muerte puede suponer una liberación tras una penosa enfermedad. 

¿Por qué los doctores a menudo perciben 
la muerte de un paciente como un fracaso por su parte? 
¿Porque el o la paciente ha perdido su vida? 
¿Por qué ya no se permite a la gente «simplemente» morir de una enfermedad grave, terminal, sino que se 
los conecta a un ventilador y se les proporciona alimentación artificial a través de tubos y catéteres?
¿Por qué algunas personas en los estadios finales de una enfermedad cancerosa optan por la quimioterapia, 
que tal vez prolongue su vida por un corto espacio 
de tiempo, pero, desde luego, no siempre mejora 
la calidad de la vida que les queda? 
¿Por qué nuestro primer impulso es prolongar la vida 
y retrasar la muerte a toda costa? 
¿Es el miedo a la muerte la razón? 
Y... ¿es este miedo producto de la 
ignorancia  de lo que la muerte podría ser? 
¿Son precisas nuestras suposiciones sobre la muerte? 
¿Es realmente la muerte el final de todo?

Incluso la formación médica dedica escasa atención a lo que la muerte podría ser. En el momento de su graduación, la mayor parte de los médicos no se ha detenido a pensar demasiado sobre ella. A lo largo de la vida, 500.000 células del cuerpo mueren cada segundo, 30 millones cada minuto y 50.000 millones cada día. Estas células son reemplazadas en su totalidad diariamente, proporcionando a cada persona un cuerpo casi nuevo cada dos años. 
La muerte celular, por tanto, no es lo mismo que la muerte física. En vida, nuestro cuerpo cambia constantemente de un segundo a otro. Sin embargo, ni lo sentimos ni somos conscientes de ello.
¿Cómo podemos explicar la continuidad de 
este cuerpo en permanente cambio? 

Las células son bloques de construcción comparables a los de una casa, pero...
¿quién diseña, planifica y coordina 
la construcción de esta casa? 
Sin duda, no los bloques de construcción por sí mismos. Así que la pregunta obvia es: 
¿qué explica la construcción y coordinación de un cuerpo siempre cambiante de un segundo a otro?
…/… La evidencia demuestra que la mayor parte de la gente pierde el miedo a morir después de una ECM. Su experiencia les dice que la muerte no es el fin de todo y que la vida sigue adelante de un modo u otro. 

Un paciente me escribió después de su ECM:
"No estoy cualificado para discutir algo que sólo puede ser demostrado mediante la muerte. En cualquier caso, para mí, personalmente, esta experiencia ha sido decisiva para convencerme de que la conciencia perdura más allá de la tumba. Lo muerto ha resultado no estarlo, sino ser otra forma de vida".

…/… Gran parte de los especialistas en la investigación de la conciencia, incluyendo a neurocientíficos, psicólogos, psiquiatras y filósofos, son aún de la opinión de que hay una explicación materialista y reduccionista para la conciencia. El conocido filósofo Daniel Dennett cree, como muchos otros, que la conciencia no es sino materia, y que la experiencia subjetiva de nuestra conciencia como algo puramente personal y distinto de las de los demás es una mera ilusión. Según estos científicos, la conciencia surge enteramente de la materia que constituye nuestro cerebro.
…/… Algunos científicos, como el filósofo David Chalmers, son más receptivos y se toman la conciencia con seriedad: «La conciencia plantea los problemas más desconcertantes de la ciencia de la mente. No hay nada que conozcamos más en profundidad que la experiencia consciente, y sin embargo no hay nada más arduo de explicar».
… En el pasado, las nuevas formas de ciencia surgieron cuando las ideas científicas predominantes no podían explicar ciertos fenómenos. A comienzos del siglo XX, por ejemplo, surgió la física cuántica debido a que la física clásica era incapaz de dar respuesta a ciertos hallazgos. La física cuántica dio un giro a la visión preestablecida que teníamos del mundo material. El hecho de que la nueva percepción que nos ofrece la física cuántica esté siendo aceptada sólo paulatinamente puede atribuirse a la visión del mundo materialista con la que la mayoría de nosotros hemos crecido.
Según algunos físicos cuánticos, la física cuántica concede a nuestra conciencia un papel decisivo en el proceso de crear y experimentar la realidad perceptiva. Dicha interpretación, que aún no es ampliamente aceptada, postula que nuestra imagen de la realidad se basa en la información recibida por nuestra conciencia. Esto transforma la ciencia moderna en una ciencia subjetiva en la que la conciencia desempeña un rol fundamental. .../... 

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